viernes, 15 de enero de 2016

LA BÊTE DU GÉVAUDAN { LA BESTIA DE GÉVAUDAN }


LA BÊTE
Bestia de Gévaudan, es el nombre de un críptido antropófago que asoló la región de Gévaudan, en el actual departamento francés deLozère, en el sur de Francia, entre 1764 y 1767. Fue un animal que originó una serie de ataques, en contra de las personas, ocurridos entre el 30 de junio de 1764 y el 19 de junio de 1767. Estos ataques, los más seguidos mortales, fueron entre 88 y 124 según el censo realizado, tuvieron lugar principalmente en el norte de Gévaudan (actualmente corresponde al departamento de Lozère), región pecuaria). Algunos casos fueron registrados en el sur de Auvernia y en el norte de Vivarais y Rouergue.
La "Bestia de Gévaudan" superó rápidamente a todas las noticias de la época, al punto de lograr la movilización de tropas reales y dar lugar a toda clase de rumores, tanto sobre su naturaleza, vista por todos como un lobo, un animal exótico, un hombre-lobo, incluso como un asesino en serie, en una época más reciente, razones que impulsaron al ataque de los pobladores - el castigo divino sobre la teoría "del animal adiestrado para matar".
Menos de un centenar de ataques equivalentes se dieron a lo largo de la historia de Francia, donde todas las regiones fueron infestadas por cerca de 20.000 lobos. El problema fue oportuno para la prensa, después de la Guerra de los Siete Años: el Courrier d'Avignon local, luego La Gazette de France a nivel nacional y los periódicos internacionales, vieron la oportunidad de aprovecharse de este hecho para hacer una serie de artículos sobre este tema durante varios meses.3
De 1764 a 1767, dos animales (uno identificado como un lobo grande y el otro como un cánido parecido a un lobo) fueron abatidos. El lobo grande fue fusilado por François Antoine, porta-arcabuz del Rey de Francia, en septiembre de 1765, en el dominio de la Real Abadía de Chazes. A partir de esta fecha, los periódicos y la corte del Rey se desinteresaron en Geudavan y en las muertes atribuidas a la Bestia y lamentadas anteriormente. El segundo animal fue abatido por Jean Chastel, vecino de La Besseyre-Saint-Mary, el 19 de junio del 1767. Según la tradición, el animal matado por Chastel sería la Bestia de Geudavan, debido a que, después de ésta fecha ninguna muerte le fue atribuida.    



PRIMEROS ATAQUES

La primera persona atacada por la bestia, fue una vaquera que vivía cerca de Langogne, pero, en ese momento los bueyes se aproximaron e hicieron huir al animal. Como resultado, solo fue desgarrada la ropa de la mujer. La primera víctima oficial fue Jeanne Boulet, una jovencita de 14 años, muerta el 30 de junio de 1764,4 en el pueblo de Hubacs (cerca de Langogne), en la parroquia de Saint-Étienne-de-Lugdarès en Vivarais.



CARACTERÍSTICAS DE LA BESTIA.
Si la historia de la Bestia de Gévaudan continúa siendo contada después de los acontecimientos y su desaparición, es porque posee muchos misterios.
Principalmente, su naturaleza morfológica. De hecho, ninguno de los animales capturados por François Antoine o Jean Chastel fueron conservados. Si nos atenemos al informe de Marin, podría referirse a la descripción de un perro, pero de aspecto poco habitual.46 De todas formas, muchos testigos que acostumbran ver lobos en sus campos, no reconocieron a este animal como un lobo, sino que lo denominaron directamente con el término bestia, "la bête" en lengua occitana.
En segundo lugar, muchos relatos sugieren una relativa invulnerabilidad de esta Bestia. La ineficacia de las armas alimentó la teoría de que la Bestia tenía una piel de jabalí como coraza, como los perros que fueron utilizados en la guerra a comienzos del siglo XIX. Muchos relatos indican que la Bestia fue herida por una o más balas disparadas por los cazadores de buena reputación, pero aun así continuaba de pie. Los testimonios atribuyen a la Bestia el poder de estar en varios lugares al mismo tiempo. Había sido vista en un intervalo de tiempo en varios lugares con varios kilómetros de distancia entre uno y otro. Sin embargo, estas distancias pueden ser consideradas para un solo animal.
Dos características de la Bestia que llaman la atención son su familiaridad y su audacia. Un poco después de la salida de François Antoine, ya no parece alertarse ante la gente. Cuando la Bestia se encuentra con la resistencia de una víctima o de sus acompañantes, se aleja "40 pasos", a veces se sentaba por unos momentos, y si no era perseguida, atacaba. La Bestia podía o no alejarse de la escena del crimen. Muchas veces, las víctimas fueron atacadas en la ciudadN 8 y la mayor parte de testigos indicaban que los ataques tuvieron lugar a plena luz del día.47
Por último la Bestia era muy agresiva y ágil.48 Esta agresividad estaba caracterizada por el empeño que no siempre estaba impulsado por el hambre. Su agilidad se atribuye a la habilidad de saltar sobre las paredes, lo cual ningún perro normal puede hacer.

ElementoTamaño en pulgadas / piesEquivalente actual
Longitud de la raíz de la cola hasta la parte superior de la cabezatres pies99cm
Desde la parte superior de la cabeza hasta los ángulos de los ojosseis pulgadas16.2cm
Ancho de una oreja a la otrasiete pulgadas18.9cm
Abertura de hocicosiete pulgadas18.9cm
Anchura horizontal del cuelloocho pulgadas, seis líneas23cm
Anchura de hombrosonce pulgadas29.7cm
Ancho de la base de la colaocho pulgdas, seis líneas23cm
Longitud de la colaocho pulgadas21.6cm
Diámetro de la colatres pulgadas, seis líneas9.5cm
Longitud de la orejacuatro pulgadas, seis líneas12.2cm
Anchura de la frente por debajo de las orejasseis pulgadas16.2cm
Longitud del húmeroocho pulgadas, cuatro líneas22.5cm
Longitud del antebrazoocho pulgadas21.6cm
Longitud de la mandíbulaseis pulgadas16.2cm
Ancho de la narizuna pulgada, seis líneas4cm
Longitud de la lenguacatorce pulgadas desde la raíz37.9cm
Ancho de los ojosuna pulgada, tres líneas3.4cm
Grosor de la cabezasiete pulgadas18.9cm
Patas traseras de la primera a la segunda articulaciónsiete pulgadas, dos líneas19.4cm
Desde la segunda a la tercera articulación hasta las garrasdiez pulgadas27cm
Ancho de las patascuatro pulgadas, seis líneas12.2cm
Castaña en el extremo de la pataseis pulgadas16.2cm

EL DESTINO DE LA BESTIA
La Bestia es llevada al castillo de Besque, en Charraix, residencia del Marqués de Apcher. El notario Marin establece un informe muy preciso de las dimensiones del animal. Los cirujanos de Saugues lo acompañan, el Panadero y sus hijos, junto con el médico36 de Agulhon de la Mothe. La Bestia es disecada por el panadero y a su vez expuesta en el castillo de Besque. Al Marqués de Apcher no le molestaron los prodigiosos gastos hechos para recibir a la multitud que se dio cita para ver a la Bestia. Numerosos testimonios de víctimas atacadas también se inscribieron en el informe de Marin. La Bestia estuvo un largo tiempo en Besque (doce días32 ). El Marqués solicita a un sirviente llamado Gilbert que la lleve a Versalles para mostrársela al Rey. Enseguida, los escritos del cura Poucher confirman que Jean Chastel efectivamente fue de viaje. Mientras que, varios estudios durante el año 2010 a firman que el sirviente Gilbert efectivamente había llevado a la Bestia a París, pero no existen pruebas de que Chastel haya viajado igualmente.37 38
Al llegar al castillo del rey, el animal esta en un estado de putrefacción avanzado. El Panadero había sido el encargado de vaciar las entrañas y reemplazarlas con paja. El trayecto y el calor no favorecieron a la conservación del cuerpo. En el momento en que Chastel (o Gilbert) pidieron una entrevista con el rey para presentarle a la Bestia, esta petición fue cancelada debido al estado del animal. Es entonces cuando Georges-Louis Leclerc de Buffon en persona decide examinar a la Bestia y concluye que se trataba de un lobo de gran tamaño.32 Posteriormente, la Bestia es enterrada en un jardín del castillo sin nada para preservarla. No ha quedado rastro de lo que Buffon haya podido escribir sobre la bestia.38 En una reunión efectuada el 9 de septiembre, los estados particulares de Gévaudan otorgaron a Jean Castel una modesta recompensa por el valor de 72 libras32 ·.34









miércoles, 13 de enero de 2016

SAN FRANCISCO DE ASÍS Y EL LOBO DE GUBBIO .











Según las Florecillas de San Francisco,1 el lobo de Gubbio era un canino feroz que asolaba la ciudad italiana de Gubbio, situada en Umbría, en la actual provincia de Perugia. De acuerdo con la narración, este lobo europeo era un depredador que había devorado tanto animales como personas. Presentaba tal ferocidad que nadie se aventuraba siquiera a salir de la ciudad. Francisco de Asís, movido por su compasión a los habitantes del lugar, actuó motu proprio sin que solicitaran su intervención: buscó al lobo y lo conminó en nombre de Cristo a no hacer más daño a nadie. Apenas el «santo de Asís» trazó la señal de la cruz, el lobo cerró la boca, dejó de correr, se acercó mansamente, y se echó a sus pies. Conducido por Francisco hasta la ciudad, el lobo vivió en ella durante dos años hasta su muerte por vejez. En alusión a este episodio, el lobo aparece en ocasiones como un emblema de Francisco de Asís,2 y el conjunto del santo y el lobo se observa en variadas representaciones iconográficas. La riqueza simbólica del relato se refleja en la multiplicidad de análisis y reelaboraciones de que fue objeto.
En el imaginario occidental, el lobo es el animal feroz por excelencia, símbolo de salvajismo.3 Fue temido en la Edad Antigua, Media y Moderna. En el Medievo llegó a compararse al lobo con el diablo. Aunque en general el lobo tiene carácter tímido en su trato con los seres humanos, es posible que el simbolismo antedicho haya tenido como germen la ocurrencia de ataques reales. Por ejemplo, se conservan diversos informes eclesiásticos y administrativos procedentes del norte de Italia que indican que 440 personas murieron por ataques de lobos entre los siglos XV y XIX, producidos en la llanura padana, la zona central del valle del río Po.4
En referencia a Francisco de Asís, existen narraciones en las que los lobos se amansaban ante su presencia en dos poblaciones, la de Greccio y la de Gubbio.
Mucho se ha escrito sobre la historicidad y el significado del relato del lobo de Gubbio. Puede tratarse de una transposición poética de la liberación del azote de los lobos que las fuentes bibliográficas sitúan en la comarca de Greccio. El contenido del sermón del Santo es idéntico en las dos comarcas. O podría ser una ampliación dramatizada de otro hecho conservado en la Legenda S. Verecundi: Francisco va con un compañero, al atardecer, camino de Gubbio montado en un borriquillo. Unos labriegos le advierten del peligro por los muchos lobos que merodean por la zona. «Y ¿qué mal he hecho yo al hermano lobo —replica el Santo-- para que quiera acometernos y devorar a nuestro hermano asno? Quedaos tranquilos y no paséis pena por nosotros». Y prosigue el camino sin tropiezo. Los autores de la narración vieron corroborada su tesis cuando hace algunos años fue hallado el cráneo de un lobo en el lugar que la tradición señalaba como la tumba de la famosa fiera.5
Ildefonso Montero Agüera


Según Roger Sorrell, el incidente del lobo de Gubbio contiene expresiones similares a las creencias de Francisco. El santo, confiado en el poder que atribuía a Dios, se rehusó a temerle al lobo y lo confrontó con sus crímenes. El animal debería ser castigado pero el santo rectificó la situación haciendo un pacto de paz con el lobo.6
El relato es un ejemplo de la narrativa cristiana propia de la época antigua y medieval, que presentaba a santos como Francisco de AsísEgidio Abad(al que se representa con una cierva), Herve el ermitaño,7 Pablo el ermitaño,8 y Antonio de Padua, patrono de los animales domésticos, ejerciendo influencia sobre el comportamiento de los animales o sobre la naturaleza.9 Desde el punto de vista del historiador, las Florecillas no necesariamente presentan los hechos precisos sino más bien el animus franciscano de los orígenes.10
Más allá del grado de historicidad de la narración, el relato es reconocido como un reflejo de las actitudes y del ideario vivido por el «santo de Asís».1
No obstante, en la iglesia de San Francesco della Pace en Gubbio —custodiada por la L'Università dei Muratori Scalpellini e Arti Congeneri—, reposan los restos de un lobo que la tradición ha identificado con el lobo de Gubbio del relato. Allí yace la piedra, utilizada actualmente como mesa del altar, sobre la cual Francisco de Asís habría predicado al pueblo de Gubbio y acordado el pacto de paz entre el pueblo y el lobo.11





















lunes, 11 de enero de 2016

LOS REYES MAGO.


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Los Reyes Magos de Oriente (o simplemente Reyes Magos) es el nombre por el que la tradición denomina a los visitantes que, tras el nacimiento de Jesús de Nazaret, acudieron desde países extranjeros para rendirle homenaje y entregarle regalos de gran riqueza simbólica: oroincienso y mirra.
Los Evangelios solo hablan de «magos», en ninguna parte se indican sus nombres, ni que fuesen reyes, ni que fueran tres (número que posiblemente se deba a la cantidad de obsequios ofrecidos). Estas creencias fueron agregadas varios siglos después y se han mantenido en la tradición popular.
Según la creencia católica, estos magos eran representantes de religiones «paganas» de pueblos vecinos, que los Evangelios ven como las primicias de las naciones que aceptarán la religión católica.2
En algunos países (normalmente hispanohablantes) existe la tradición de representar a los reyes trayendo los regalos que los niños les han pedido en sus cartas durante la noche anterior a la Epifanía.
Los Reyes Magos, por tradiciones de algunos países, forman parte del pesebre junto a Joséel niño Jesús y María.
La palabra «mago», proviene del elamita ma-ku-ish-ti, que ―pasando por el persa ma-gu-u-sha y por el acadio ma-gu-shu3 llegó al griego como μαγός (magós, plural: μαγοι, magoi) y de ahí al latín magi, /mágui/ (cf. magister, /maguíster/) de donde llegó al español.
Eran los miembros de la casta sacerdotal medo-persa de la época aqueménide y durante todo el reinado de Darío el Medo (521-486 a. C.) (Para otras connotaciones, véase: otras interpretación abajo en este mismo artículo).
La figura católica de los Reyes Magos tiene su origen en los relatos del nacimiento de Jesús, algunos, fueron integrados de los evangelios canónicos que hoy conforman el Nuevo testamento de la Biblia. Concretamente el Evangelio de Mateo es la única fuente bíblica que menciona a unos magos (aunque no especifica los nombres, el número ni el título de reyes) quienes, tras seguir una supuesta estrella, buscan al «rey de los judíos que ha nacido» en Jerusalén, guiándoles dicha estrella hasta Jesús nacido en Belén, y a quien ofrecen ofrendas de oroincienso y mirra.
Las tradiciones antiguas que no fueron recogidas en la Biblia ―como por ejemplo el llamado Evangelio del Pseudo Tomás (o Evangelios de la infancia (de Tomás)) del siglo II― son sin embargo más ricas en detalles. En ese mismo evangelio apócrifo se dice que tenían algún vínculo familiar, y también que llegaron con tres legiones de soldados: una de Persia, otra de Babilonia y otra de Asia.
Según interpretaciones posteriores, los Magos fueron considerados originarios de EuropaAsia, y de África respectivamente[cita requerida]. Sin embargo, el último libro escrito por el papa Benedicto XVI sobre Jesús de Nazaret, «La infancia de Jesús», destaca que los Reyes Magos probablemente no venían de Oriente, como se ha creído tradicionalmente, sino de Tartessos, una zona que los historiadores ubican entre HuelvaCádiz y Sevilla (AndalucíaEspaña). Dice textualmente que «Así como la tradición de la Iglesia ha leído con toda naturalidad el relato de la Navidad sobre el trasfondo de Isaías 1,3, y de este modo llegaron al pesebre el buey y el asno, así también ha leído la historia de los Magos a la luz del Salmo 72,10 e Isaías 60. Y, de esta manera, los hombres sabios de Oriente se han convertido en reyes, y con ellos han entrado en el pesebre los camellos y los dromedarios», relata Benedicto XVI y continúa: «La promesa contenida en estos textos extiende la proveniencia de estos hombres hasta el extremo Occidente (TarsisTartessos en España), pero la tradición ha desarrollado ulteriormente este anuncio de la universalidad de los reinos de aquellos soberanos, interpretándolos como reyes de los tres continentes entonces conocidos: ÁfricaAsia y Europa».4
Pero el secretario general de la Conferencia Episcopal, monseñor Juan Antonio Martínez Camino, recuerda que en ningún momento el Santo Padre dice que «los Reyes Magos fueran andaluces, lo que explica el Papa es que los magos no eran otra cosa que buscadores de la verdad. Representaban a todos los hombres buscadores de Dios de todos los tiempos y de todos los lugares y eso incluía a todo el mundo hasta entonces conocido y cuyo límite occidental era Tartessos, en la península ibérica», explica. Al mencionar aTartessosBenedicto XVI se refiere a este límite geográfico que tenía el mundo en el siglo I a. C, «los Magos son de Oriente pero que en esa inquietud por buscar a Dios están representados los hombres buscadores de Dios de todos los lugares y de todos los tiempos».5
Con respecto a los nombres de los reyes (MelchorGaspar y Baltasar) las primeras referencias parecen remontarse al siglo V a través de dos textos, el primero titulado Excerpta latina bárbari, en el que son llamados Melichior, Gathaspa y Bithisarea.6 y en otro evangelio apócrifo, el Evangelio armenio de la infancia, donde se les llama Balthazar, Melkon y Gaspard.7 Los nombres son además diferentes según la tradición siriaca
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lunes, 4 de enero de 2016

LA CAPILLA SIXTINA.



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La Capilla Sixtina es la capilla de la basílica de San Pedro y es la más famosa del palacio Apostólico de la Ciudad del Vaticano, la residencia oficial del papa. Originalmente servía como capilla de la fortaleza vaticana. Conocida originalmente como Cappella Magna, toma su nombre del papa Sixto IV, quien ordenó su restauración entre 1473 y 1481. Desde entonces la capilla ha servido para celebrar diversos actos y ceremonias papales. Actualmente es la sede del cónclave, la reunión en la que los cardenales electores del Colegio Cardenalicio eligen a un nuevo papa. La fama de la Capilla Sixtina se debe principalmente a su decoración al fresco, y especialmente a la bóveda y El Juicio Final, obras de Miguel Ángel.
Durante el pontificado de Sixto IV, un grupo de pintores renacentistas que incluía a Sandro BotticelliPietro Perugino,PinturicchioDomenico GhirlandaioCosimo Rosselli y Luca Signorelli realizó dos series de paneles al fresco sobre la vida deMoisés (a la izquierda del altar, mirando hacia El Juicio Final) y la de Jesucristo (a la derecha del altar), acompañadas por retratos de los papas que habían gobernado la Iglesia hasta entonces en la zona superior y por cortinas pintadas contrampantojo en la zona inferior. Las pinturas fueron concluidas en 1482, y el 15 de agosto de 1483, con motivo de la festividad de la Asunción, Sixto IV celebró la primera misa en la capilla y la consagró a la Virgen María.1 2
Entre 1508 y 1512, por encargo del papa Julio II, Miguel Ángel decoró la bóveda, creando una obra de arte sin precedentes que cambiaría el curso del arte occidental.3 4 Años después, tras el Saco de Roma, pintó también El Juicio Final en la pared del altar entre 1536 y 1541, para los papas Clemente VII y Pablo III.5 Más de 500 años después, los frescos de Miguel Ángel siguen atrayendo a multitudes de visitantes a la capilla.